LABERINTO
Universidad Ricardo Palma, 2007

El laberinto como espacio de interacción
Se encuentra en constante movimiento y desvirtúa la realidad por medio de luces y sonidos. Tiene un orden oculto y complejo, que debe ser descubierto por el usuario durante su recorrido. 

El laberinto está formado por tres plataformas giratorias con un mismo eje de rotación, pero con diámetros diferentes. La velocidad de giro es variable en cada una de ellas, al igual que la iluminación y los sonidos. Cada una de las plataformas se divide en sub-niveles, los cuales coinciden entre ellos en ciertos intervalos de tiempo para crear una conexión entre las plataformas e incitar al usuario a la exploración de nuevos espacios.

El usuario se desplaza por los distintos niveles del laberinto, experimentando diversas sensaciones al mismo tiempo que intenta descifrar el código. Se producen interacciones y percepciones, que se transforman con el transcurso del tiempo y del espacio. El laberinto produce en el usuario una satisfacción por descubrir el enigma del mismo y de recorrerlo en toda su complejidad, antes que una inquietud por encontrar la salida.

Mónica Copaja -
Mónica Copaja -
Mónica Copaja -
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